Inseminación artificial

Inseminación artificial

La inseminación intrauterina o artificial es una técnica de reproducción asistida que consiste en depositar los espermatozoides ya seleccionados capacitados para fecundar  en el útero, coincidiendo con la ovulación, con el objetivo de reducir el trayecto que deben recorrer hasta encontrarse con el óvulo en las trompas.

 

Si los espermatozoides son de la pareja, hablamos de Inseminación Artificial Conyugal (IAC).
Si los espermatozoides son de un donante, hablamos de Inseminación Artificial de Donante (IAD).

 

¿En qué casos está indicada?

 

La Inseminación Artificial Conyugal (IAC) está indicada en las siguientes situaciones:

 

  • Cuando la calidad del semen del varón está ligeramente por debajo de la normalidad (factor masculino leve).
  • Cuando la mujer no ovula correctamente (factor ovulatorio).

 

La Inseminación Artificial de Donante (IAD) está recomendada:

 

  • Cuando el semen es de baja o muy baja calidad (factor masculino grave).
  • Cuando el varón es portador de enfermedades hereditarias.
  • Cuando la mujer no tiene pareja masculina.

 

El requisito previo para ambos tipos de inseminación es que la mujer tenga las trompas permeables para permitir el encuentro de los espermatozoides con el óvulo.

 

¿Cuáles son las probabilidades de éxito del tratamiento?

 

La tasa de éxito en la Inseminación Artificial Conyugal (IAC) está alrededor del 20% por ciclo, mientras que en la Inseminación Artificial de Donante (IAD) se sitúa alrededor del 25% por ciclo de tratamiento.

 

Hay que tener en cuenta que el éxito de la inseminación depende de dos factores determinantes: la edad de la mujer y la calidad del semen.

 

Si después de 3 ciclos de inseminación no se consigue el embarazo, puede ser aconsejable pasar a técnicas más complejas como la Fecundación In Vitro (FIV).

 

¿Qué riesgos implica para la paciente?

 

Los principales riesgos de la inseminación son: el embarazo múltiple, el embarazo ectópico y el Síndrome de Hiperestimulación ovárica.

 

  • El embarazo múltiple se debe a que, con la estimulación de los ovarios, pueden crecer más de un folículo en el ovario y por lo tanto puede producirse una ovulación de dos o más óvulos.. El 88% de las gestaciones tras inseminación intrauterina son gestaciones únicas, el 11% son gemelares y el riesgo de trillizos es muy bajo, solo del 0,5%. El riesgo de embarazo múltiple puede reducirse al mínimo con el control exhaustivo del crecimiento de los folículos en el ovario.
  • El Síndrome de Hiperestimulación ovárica se debe a una respuesta excesiva del ovario a la medicación, un gran crecimiento de folículos y el aumento de tamaño del ovario. Su incidencia es menor al 0,1%.