Diagnóstico preimplantacional

Diagnóstico preimplantacional

Un pequeño porcentaje de causas de esterilidad está motivado por anomalías genéticas de los progenitores, ya sea por anomalías genéticas en las células germinales (óvulo, espermatozoide) o bien en el mapa cromosómico del individuo, dando lugar a embriones defectuosos y abortos de repetición.

 

La técnica del Diagnóstico genético preimplantacional (DGPI) estudia cromosómicamente al embrión antes de su implantación en el útero materno. Consiste en extraer una célula del embrión obtenido tras la FIV y analizar sus cromosomas. De este modo, podemos seleccionar los embriones que se obtienen sin la anomalía cromosómica del progenitor y transferirlos. Por lo tanto, nos aseguramos de la transferencia de embriones “sanos” genéticamente.

 

Esta técnica se aplica básicamente en dos casos:

1. Cuando se sospecha que la esterilidad/infertilidad se debe a alteraciones genéticas en el embrión que hacen inviable la implantación, gestación o nacimiento de un niño sano.

 

2. Cuando se quiere seleccionar un embrión que presente histocompatibilidad con uno de los hijos nacidos de la pareja para que éste pueda ser donante del otro.
Vemos cada una de ellas de forma más extensa:

 

Por sospecha de alteraciones genéticas en el embrión:
Un embrión con alteraciones genéticas dará lugar a fallos de implantación (no embarazo), abortos de repetición y/o nacimiento de niños malformados o con retraso mental por alteraciones cromosómicas (Síndrome de Down, Síndrome de Edwards, etc.).

 

Los motivos por los que se puede sospechar que hay una alteración genética del embrión son:

 

  • Cariotipo alterado: algún miembro de la pareja presenta alteraciones en su cariotipo en sangre periférica.
  • Meiosis alterada: la meiosis es el proceso por el cual las células sexuales reducen el número de cromosomas de 46 a 23 para que, al unirse con la célula sexual de la pareja, den lugar a un individuo con 46 cromosomas. Si este mecanismo de reducción cromosómica falla, el embrión resultante presentará aneuploidías (alteraciones en el número de cromosomas). Estas alteraciones de la meiosis pueden producirse aunque ambos miembros de la pareja presenten Cariotipos en sangre periférica normales. Para diagnosticar que un hombre presenta alteraciones de la meiosis, se debe hacer por biopsia testicular. En la mujer el diagnóstico es más difícil y sólo puede hacerse de forma indirecta haciendo un estudio de DGP a los embriones producidos tras un ciclo de FIV.
  • Fallos de implantación tras varios ciclos de FIV: la causa más común de fallos de implantación, tras varios ciclos de FIV en los que ha habido transferencia de embriones de buena calidad, puede acabar explicándose por alteraciones de la meiosis. El estudio por DGP de los embriones permite la trasferencia únicamente de los embriones equilibrados aumentando de esta forma las posibilidades de éxito.
  • Abortos de repetición: normalmente en estos casos, al hacer el estudio de la pareja, se suele encontrar que alguno de los miembros presenta el cariotipo alterado o bien anomalías en la meiosis. Esto da lugar a embriones que pueden llegar a implantarse pero que en determinado momento de su desarrollo cesan su actividad y dan lugar a un aborto.
  • Edad materna avanzada: a medida que aumenta la edad materna, el mecanismo por el cual tiene lugar la reducción cromosómica durante la meiosis se altera, aumentando con la edad el número de embriones que presentan anomalías cromosómicas.
  • Factor masculino severo: en el 70% de los casos en que hay un factor masculino severo se producen también espermatozoides con alteraciones cromosómicas.
  • Enfermedad monógenica: es el caso de parejas portadoras de alguna enfermedad con riesgo de que la padezca su descendencia. Por ejemplo, sería el caso de hemofilia, fibrosis quística, distrofia muscular de Duchenne, etc. Mediante el DGP se pueden estudiar los embriones y transferir únicamente los embriones sanos (no portadores de la enfermedad).

 

Para selección de embriones histocompatibles

Este es el caso de familias que tienen un hijo con determinada patología que hace necesario un transplante de tejido. En estos casos, la familia puede solicitar el buscar un nuevo embarazo para tener un hijo que tenga compatibilidad tisular con su hermano, de forma que éste puede actuar como donante. Sería el caso, por ejemplo, de una familia con un hijo que presenta leucemia. La pareja podría conseguir un nuevo embarazo sometiéndose a un tratamiento de FIV con DGP, con el fin de conseguir un hijo con las mismas características de histocompatibilidad que el hermano que presenta la leucemia, de forma que éste puede actuar como donante de médula espinal.

 

Procedimiento DGP

Todas las células del cuerpo humano tienen 23 pares de cromosomas y dos cromosomas sexuales, es lo que llamamos “cariotipo”. Nuestro cariotipo se compone de: 46 XX en el caso de la mujer 46 XY en el caso del hombre.
Las células sexuales (ovocitos y espermatozoides) tienen la mitad de estos cromosomas (23 X o 23 Y), de tal manera que, cuando se produzca la fecundación se fusionarán dando lugar a un embrión de 46 cromosomas.
Unas horas después de la fecundación, el embrión empieza a dividirse y cada una de sus células contiene toda la información genética.
La pareja debe someterse a un ciclo de FIV normal: estimulación ovárica, punción ecográfica y obtención de embriones. La única diferencia radica en que, en lugar de hacer la transferencia en día +3, como es habitual, ésta se retrasará uno o dos días hasta tener el resultado del estudio embrionario.
En el día 3 post-fecundación (+3), cuando el embrión se encuentra habitualmente en 6-10 células, se lleva a cabo la “biopsia embrionaria” que consiste en la aspiración de una célula de cada embrión, la cual se procesa para su estudio genético. En el laboratorio de genética se analiza un número limitado de cromosomas o bien todos ellos, dependiendo del caso en particular, para así poder descartar las alteraciones más frecuentes.
El resto del embrión queda en incubación a la espera del resultado. Los embriones normales serán los seleccionados para la transferencia. En este estadio todas las células del embrión son “totipotentes; es decir, como todavía no se ha producido la diferenciación celular, cada una de las células sería capaz de dar lugar a un embrión completo y, por tanto, la eliminación de una o dos células del embrión no compromete la viabilidad del mismo.
La tasa de supervivencia a la biopsia es superior al 99%. Por tanto, el riesgo de pérdida del embrión por la manipulación es muy bajo.

 

Indicaciones:

 

  • En la selección de sexo para evitar enfermedades hereditarias ligadas a los cromosomas sexuales.
  • En parejas con abortos de repetición en los que existen alteraciones cromosómicas de sus embriones.
  • En los casos de alteración de la meiosis espermática del hombre.
  • En parejas con fallo de implantación.
  • En mujeres de edad avanzada, cuando se quiere evitar un embarazo con Síndrome de Down.
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