Psicología
¿Cómo influye la infertilidad en nuestra Psicología?
La Infertilidad puede suponer una importante crisis individual y también en la vida de la pareja, pues el hecho de formar una familia constituye uno de los grandes proyectos en común. La dificultad para llevarlo a cabo puede verse afectada, en mayor o menor medida, en función de diversos factores, como por ejemplo: la personalidad, la historia clínica, la motivación, la propia estabilidad de la pareja, las expectativas de los dos, etc.
Un proyecto implica:
Fijar unos objetivos
Hacer planes
Establecer recursos
Señalar rumbos
Fijar prioridades
Actuar para conseguir los objetivos fijados
En Esimer sabemos que, en la esencia del proyecto de ser padres, está la idea de que la vida avanza mejor con planificación y asesoramiento. Cuando se sabe hacia dónde se va, la vida transcurre por un camino más tranquilo y con mayor garantía de éxito.
¿Qué reacciones hay que esperar?
Probablemente al inicio aparezcan sentimientos de incredulidad, seguidos de la “negación” y la dificultad para reconocer que existe un problema. Estos comportamientos son absolutamente normales y necesarios para acabar adaptándose a la nueva situación.
Otro sentimiento que puede aparecer es el de “culpa”, ya sea por autoinculpación, cuando uno mismo es el que presenta el problema, o bien por culpabilización del otro miembro de la pareja. Hay que intentar olvidar el término “culpa”, la esterilidad es cosa de dos y no soluciona nada buscar responsables. Resulta más sano y constructivo pensar en las soluciones.
También es muy frecuente que aparezca “ansiedad” y/o “depresión” ante la frustración de no poder llevar a cabo un proyecto tan importante como tener un hijo. El entorno social frecuentemente no facilita las cosas, pues los amigos, hermanos y compañeros de trabajo, pueden encontrarse también en edad reproductiva y consiguen esos embarazos que, de momento, la pareja no puede lograr.
La consulta a un centro especializado en reproducción o al ginecólogo, conlleva una serie de decisiones que no son fáciles para la pareja, tales como si inician o no el tratamiento con la técnica de reproducción asistida que se les ha indicado, y hasta cuando, si no se consigue embarazo en los primeros ciclos.
El propio tratamiento de infertilidad genera ansiedad y expectación en cuanto a los resultados. Por ello, hay que intentar vivirlo con poca “obsesión” y sin dejar al margen los demás proyectos de pareja o profesionales para evitar que la infertilidad y los tratamientos monopolicen la propia vida y condicionen todas las demás decisiones.
¿Hay que acudir a un Psicólogo?
En la mayoría de los centros de reproducción hay un psicólogo especializado que os puede ayudar a valorar vuestros sentimientos y acompañaros en el proceso de aceptación del problema y toma de decisiones que se plantean a lo largo del proceso.
Es importante estar alerta ante síntomas que nos avisen de una posible depresión o de un cuadro de ansiedad.
¿Cómo afecta la esterilidad a la relación de pareja?
Cada persona es un mundo y cada pareja también, aquí sólo tratamos de reflejar ciertas reacciones que se producen con relativa frecuencia a enfrentarse una pareja a un problema de esterilidad.
Es importante que no se pierda la buena comunicación dentro de la pareja, que se comenten las dudas, los miedos y las ilusiones.
Es fácil que la esterilidad llegue a afectar la sexualidad de la pareja, por el propio estrés que genera la dificultad de tener un hijo, por la disminución de la autoestima que puede presentar quién se sienta responsable de la esterilidad, porque inevitablemente se asocia el sexo a la reproducción y lo que antes era un “placer” ahora se convierte en un “deber”.
Es muy importante aconsejar a la pareja que compartan el tiempo de ocio y que elaboren proyectos juntos para evadirse un poco del problema.
¿Algún consejo?
Desarrollar la capacidad para superar la adversidad, la derrota y la frustración. Vivir es estar expuesto a situaciones difíciles que, de un modo u otro, exigirán de nosotros nuestro mayor y mejor esfuerzo. Hay que actuar para conseguir nuestros propósitos.
Como ante cualquier crisis en la vida, hay que empezar por “aceptar” la esterilidad y los propios sentimientos de escepticismo, rabia, frustración, culpabilidad o miedo como “normales” en este proceso de adaptación.
Entender que la vida exige constantes cambios. Un proyecto de vida no es algo rígido, sino que está abierto a replanteamientos, especialmente si surgen situaciones inesperadas.
Hay que intentar ser “realista” equilibrando la esperanza y la ilusión con las verdaderas posibilidades de éxito. Para ello, las parejas deben de estar bien informadas de su propia realidad.
Es muy importante “compartir” y “comunicar” el uno con el otro todo aquello que os inquiete, os asuste u os ilusione. Juntos y unidos llevaréis mejor la situación que de forma individual.