Según un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista especializada Human Reproduction, una de cada dos parejas que tienen un problema de esterilidad consigue tener un hijo. Hasta ahora la mayoría de los estudios realizados enfocaban el problema de la esterilidad de la pareja, a un componente femenino. Pero diferentes estudio actuales y las cifras sanitarias revelan que el factor masculino también es un agravante en la infertilidad.
En encuestas realizadas entre los años 2000-2004 a 1200 parejas participantes en las investigaciones, se destaca como un factor social muy importante la edad del varón, mayor de 35 años. Este factor influye de forma importante en la fertilidad de la pareja.
De estas parejas objeto del estudio, el 56 por ciento lograron ser padres. De estos el 16% lo consiguieron de forma natural y el resto consiguió tener a su primer hijo gracias a las diferentes técnicas que ofrece la reproducción asistida.
La esterilidad aumenta en los países desarrollados
En el estudio se revelan diferentes datos importantes. Uno de ellos, estima que entre el 9% y 14% de las parejas en los países desarrollados tiene problemas de concepción.
En nuestro país cabe destacar que la esterilidad afecta a un 15 % de las parejas en edad reproductiva. De todos estos casos, se considera que una tercera parte se deben a causa masculina, una tercera parte a causa femenina, y el tercio restante a ambos miembros de la pareja.
Las causas del aumento constante de la esterilidad en los países desarrollados son:
- La edad de la mujer. La edad biológica adecuada para tener hijos es de los 20 a los 30 y hoy día se están teniendo de los 30 a los 40 años. La mujer nace con una dotación ya establecida de óvulos que desde la primera menstruación que se van disminuyendo y envejeciendo. A los 35 años quedan aproximadamente el 10% de los óvulos y cuantos menos quedan disminuye su calidad.
- El deterioro de la calidad del semen. Hace 30 años que se publicaron los primeros datos sobre la disminución de la calidad del semen en los países desarrollados. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha tenido que ir reduciendo los parámetros de la normozoospermia (valores normales del semen).
























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