Contamos la historia de un intenso viaje de un espermatozoide plagado de “peligros” y “obstáculos” a cuya meta sólo llegará el más fuerte, el más listo y el más resistente ……
El gameto masculino nace en los testículos mientras que el óvulo vino a este mundo en forma de ovocito alojado en un folículo situado en los ovarios de la mujer en el momento del nacimiento de esta. Cada folículo, en su crecimiento, pasa por dos fases:
- En la primera mitad del ciclo produce hormonas estrogénicas, las que hacen que la mujer aparezca deseable a los ojos de los hombres y favorece que los ovocitos se carguen de comida para el viaje que tienen que emprender.
- En la mitad del ciclo ocurre la ovulación y el ovocito, extremadamente gordo, rompe la membrana que recubre el ovario y es catapultado hacia la trompa que lo recoge.
Unido a ambas trompas y debajo de ellas está el útero o matriz. Es un órgano interno, situado en el centro de la cavidad pélvica, en la parte baja del abdomen. Se divide en dos partes, una superior llamada cuerpo uterino, que está situada en el abdomen, en contacto con los intestinos y con el peritoneo, que es la parte muscular interior del abdomen, y otra inferior, que limita con el fondo de la vagina. Esta parte se denomina cuello o cérvix y es un órgano hueco que permite la comunicación entre la vagina y las trompas.
La vagina continuamente está segregando una ligera lubricación por trasudación de líquido a través de la mucosa y a partir de la rica red vascular que tiene, pero durante la excitación esta lubricación aumenta de forma espectacular para favorecer que el pene se deslice suavemente en su interior.
Los testículos, en el hombre adulto, se sitúan dentro del escroto que es una bolsa arrugada de piel fuerte que pende de la base del pene. Son dos y en su interior (zona de los tubos seminíferos) se forman los gametos masculinos. Una vez formados, los espermios son recogidos por el epidídimo en cuyo canal maduran durante varias semanas para pasar a continuación al conducto deferente que termina en la vesícula seminal, en ella ambos conductos se transforman en uno sólo llamado conducto eyaculador que, por este largo camino, van a viajar hacia la uretra prostática.
A nadar contracorriente …..
Cuando la eyaculación se produce, el líquido seminal resbala por el saco interior de la vagina y la mayoría es expulsado al exterior de nuevo, porque a medida que se va retirando el pene, ella va recobrando su tamaño y forma de reposo y nada puede alojarse dentro.
Los gametos masculinos “nadan” en una gota de semen que después de la eyaculación ha quedado recogida en un repliegue que tiene la vagina al fondo y muy cerca del cuello del útero, el pene se va retirando y, al mismo tiempo, el cuello los absorbe y los lleva al interior del útero. No es fácil nadar contracorriente.
Algunos espermios, los de mayor edad que suelen ser los más rápidos, mueren y los que vienen detrás se dejan resbalar sobre los cadáveres de sus compañeros que van tapizando el camino y favoreciendo su velocidad hacia el interior del útero que es una selva plagada de cilios en los que quedan atrapados buena parte de los invasores, no obstante a los cuatro minutos de la eyaculación y a pesar de todos los obstáculos ya algunos espermios han llegado a las trompas. Son como pequeños renacuajos, formados por una cabeza en cuyo interior llevan la preciada información genética. Encima de la cabeza, en la parte más prominente, llevan una “bomba química” que les servirá para destruir parte de la membrana que recubre el óvulo.
Los gametos masculinos golpean con su “bomba” pero una bomba no es suficiente y son necesarios varios gametos masculinos para que la membrana se deshaga lo justo para dejar pasar la cabeza, con su preciosa carga, de uno solo de ellos, del último que golpeó. Cuando esto sucede el óvulo endurece su capa externa y ya no puede entrar ninguno más. La cola del afortunado queda fuera del óvulo como un aviso para los demás de que la fiesta ya terminó.
Esimer
Centro de reproducción Barcelona
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