LA EYACULACIÓN

LA EYACULACIÓN

La eyaculación es la liberación brusca de semen desde la uretra al exterior debido a un reflejo simpático coordinado por la región lumbar de la médula espinal. Como parte de ese reflejo, el esfínter de músculo liso situado en la base de la vejiga urinaria se cierra, evitando que la orina sea expulsada durante la eyaculación y que el semen ingrese en la vejiga urinaria. Antes de que se produzca la eyaculación, las contracciones peristálticas del epidídimo, del conducto deferente, de las vesículas seminales, de los conductos eyaculadores y de la próstata impulsan el semen a la uretra esponjosa lo que produce la emisión de un pequeño volumen de semen antes de la eyaculación. La musculatura del pene también se contrae durante la eyaculación.

Presenta tres fases:

Fase de excitación: en la que ocurren cambios morfo-funcionales

Durante la excitación sexual el pene del hombre experimenta una erección (es decir, se llena de sangre y aumenta sensiblemente de tamaño).

El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, las cuales ocupan el largo del órgano. Un tejido esponjoso llena las cámaras. Los cuerpos cavernosos están rodeados por una membrana, llamada túnica albugínea. El tejido esponjoso contiene músculos lisos, tejidos fibrosos. La albugínea ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos y con ello sostiene la erección. Cuando los músculos del pene se contraen para parar el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección se revierte.

Fase meseta: se produce una pequeña secreción desde la glándula de Cowper.

Fase de orgasmo: en la que se producen las distintas contracciones de los conductos deferentes, los esfínteres, vesículas, próstata y diversos músculos que provocan que salga el líquido seminal.

La fase emisiva forma parte del “reflejo eyaculatorio”, bajo control del sistema nervioso simpático, mientras que la “fase eyaculatoria” está bajo control de un reflejo espinal a nivel de la médula espinal. Durante la emisión, los vasos deferentes se contraen para impulsar espermatozoides desde el epidídimo, donde estaban almacenados en la ampolla, al final de dichos vasos deferentes. El esperma que pasa a través de los conductos eyaculatorios se mezcla con fluidos de las vesícula seminales, próstata, y las glándulas bulbouretrales para formar el semen o eyaculado.

Durante la eyaculación propia, el semen es eyectado a través de la uretra con rítmicas contracciones placenteras. La salida de semen no es continua; es espasmódica. El primer chorro, con una velocidad superior a 50 km/h, puede tener energía para alcanzar más de 2 m. Este mecanismo sirve para proveer semen en lo más profundo de la vagina; los siguientes impulsos son de menor energía. La cantidad varía mucho debido a varios factores como por ejemplo: entre grupos étnicos, edades o abstinencias; pero lo más es común es de 3 a 5 ml (aunque excepcionalmente, hay casos que puede llegar a 15 ml). Después se produce un periodo de remisión y de resiliencia, en el que, en algunas ocasiones, si se trata de estimular el glande, puede llegar a producir dolor, debido a lo sensible que se encuentra en ese momento.

El término eyaculación originalmente hacía referencia únicamente a la expulsión o emisión de semen a través del pene. Ahora sabemos que también hay eyaculación femenina.

Esimer

Centro de reproducción asistida

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